diumenge, 29 de maig del 2016

Ai Juanita, si tan solo pudiera parecerme a ti.
Te cuento lo siguiente
que resulta que
le digo adiós.
Y no la puedo complacer,
quizás no toca que la complazca,
ni un minuto más.

De todos modos mi estómago ya es hormigón caliente.
No aprendo,
aunque parezca que crecida ando.

Éstos años junté poder,
y ahora me vigilo;
hasta dormida,
no descanso.

Explotaría, 
lo desenredaría todo.

Pero no.

Vivo en la espalda de mi resistencia.
La inhalo y se me salen por las grasas las ganas,
soltarme.
Al margen de todo,

Pero no.
Aún están todas presentes,
intrusas en mi plato.

Y me cuido,
sin puerta
suelto a los perros.

Pero no.

Vigilancia eterna y maldita
y yo rezando en voz alta.

Borde oscuro.

dijous, 26 de maig del 2016


Siento que estoy cerca de tu corazón de agua negra
pero yo me abrazo ésta vez.
todas las cosas que me digo son tremendamente bellas.


Te lo agradezco de todas formas, con cariño y dulzura
el poder que gesté es hermano de tu sombra.

Si te parece bien,
le pondré fin ésta noche en la que me sobrevivo, 
me sonrío 
y te bailo como a un pasado hermoso del cual querría tener fotos
(pero no).



Ahora y al fin, 
por fin, 
yo crepito,

y tu...
tu sigues tosiendo pimienta.


dijous, 19 de maig del 2016

Fumo como si tuviera un hijo en la cárcel,
ya solo quedan dos últimos cigarros en la cajetilla...eso me angustia tremendamente,
por lo que abro la heladera en la oscuridad de la cocina y engullo manteca.
Me la meto en la boca con la mano, me meto más de la que puede alojar mi boca de viejo, la empujo temblorosamente, rápido, como si estuviera robando la corona de la reina de Inglaterra.Mis ojos se dan vuelta durante ese instante en el que destruyo mi colesterol y mis papilas gustativas.Los párpados tiemblan como alas de mariposas, la sangre se me para durante un segundo, pero no, vuelve a brotar, vuelve a bombear por mi cuerpo lleno de arrugas secas.

Me prendo un cigarro sin siquiera haber bebido un trago para pasar la manteca.
Sigo a oscuras, 
excepto por la brasa del tabaco quemando el papel.
Hago una calada aceitosa, pastosa, empapo el papel del cigarro con mis labios mantecosos.

Llega mi esposa.Pánico.No puede verme así.
Oigo sus llaves chocar con la mesita de la entrada.
Mientras escucho sus pasos por el pasillo lleno rápidamente una taza con café frío, seco de la mañana y trago hasta el final.
No respiro, se me sale el corazón del pecho, 
aguardo su cara frente a la mía llena de culpa y grasa.

Abre la puerta de la cocina y me pregunta que carajo hago a oscuras y mientras prende la luz mira la taza que tengo en la mano temblando; dice que si bebo tanto café no podré dormir después.Se da vuelta y sigue hasta el comedor, la oigo quitarse el abrigo.

Respiro al fin, no ha notado ni rastro del medio kilo de manteca que hace unos minutos dilataba aceitosamente mi garganta para caer como una piedra en la boca de mi estómago kamikaze.

Me da lástima su ignorancia, no sabe que invoco el suicidio cada tarde durante los diez minutos de soledad que tengo entre que llego a casa del trabajo y llega ella.
No sabe que busco la muerte de la manera más inútil y cobarde. 
No sabe que lo que más deseo en el mundo es convertirla en viuda,
aunque lo que no se yo es en qué momento me he convertido en éste ser miserable y grotesco que solo vive para repartir muerte.



dijous, 28 d’abril del 2016


Quizás nada cambió, 
quizás vi mi vida a través de vos, 

quizás nada cambió.

No quise herir tu corazón, 
no quise mentir, 
ni sentir morir.

Y lloré, 
pensando que algún día mi alegría volvería.

Quizás nada cambió 
y descubrí soledades que no busqué.

Y lloré
y quedó para siempre.

Amor, azul, violeta.

Y lloré.

No quiero más que exista ésta pena en mi,
aunque se oculte lo veo.

Y lloré.
Quizás nada cambió.

No quiero que me veas, escuchando la luz de tu corazón azul,
volado, 
colgado de un andén azul.

Quizás nada cambió, 
quizás vi mi vida a través de vos.

Amor, azul, violeta,
quizás nada cambió.

Oscurecí y morí.

No quiero herir tu corazón,

aunque se oculte lo veo.

Anónima,
Hospital Psiquiátrico de mujeres, "El Moyano",
Buenos Aires, 2012.

diumenge, 24 d’abril del 2016


Lo de menos
tocar ese metal.

Aunque me lo regales

sabes que las manos de café y plata 
no se lo merecen, divisan el nombre de mi madera infinita,
en ese ahora en el que tus trajes se convierten en bruma.

Quizás fue así siempre,
yo no sé porque entendí todo lo contrario.

¿Te acuerdas de ayer?

En la última vocal
se rompió algo,
quizás tu también lo oíste.

Así pues me borro, me vuelo, me bailo, me miro, me escribo, me hago, me sonrío
ya no más nada con ese temblor que te sale al caminar.

Desde ahora
tu solita 
te tendrás.


dimarts, 29 de març del 2016

Miro la cara de mi imprudencia,
la misma que lleva puesta mi impulso.

Miro la cara de lo que decidí,
la de mi cobardía que traigo mordida en mis piernas

y confío.


Confío mucho en mí,
en tus palabras
esas que me dices sin temblar.

Confío en tu independencia,

y en tu libertad,
tu fuerza ancestral de animal negro.


Es a él al que lamo,
al que amo,
al que muerdo.


Eres una bestia

y juego con tu verdad y me la trago,
no puedes esconderte,
te huelo y t
e entregas,
me salvas, 

me das todo sin quererlo.

Pero lo sé todo,
soy capaz,
quizás te gustaría que fuera de otra forma,
aunque sabes que soy de tu misma sangre,
un soldado voraz,
un felino que desea cabalgar por tus intestinos.

Te veo cuando giro los ojos y no te miro.
Ahí atrás eres agua tranquila, 

vas desprendiendo gotas de planetas que un día fueron mi casa, luchas con la misma piel que usaron las compañeras con las que un día fui a la guerra.

Sabes que estaré bien,
sé que estaré bien.

No hay vuelta atrás.
porque no existe tal lugar.
Por suerte nuestra, 
nada es determinante,
ni para el resto de la eternidad. 

Lo único que es pasa siempre 

es seguir,
mutar,
retroceder,
cambiar,
rectificar.


Quisiera volver,

volver a verte,
enamorarnos mucho más,
gritar, pegarnos, vomitar agua turbia, fundirnos y explotar.


No creo en irme,
camino,
reparo,


todo lo puedo hacer en todas partes.

Nada me detiene,
nada me detendrá jamás,
le daré siempre lugar al deseo.

Te deseo.


La furia y la fuerza me las pongo ya.
Y el amor tatuado como motor eterno.

Donde tu estés ahí iré,
aunque a ratos me mueva,
me retuerza,
me escape.

Tu, 
mi amor, 
amor del bueno,
te buscaré,
no,
que digo?

Te encontraré.

dissabte, 5 de març del 2016


Hay algo
cuando os embalsamo en barniz,
aflora mi pasado judío, religioso, dogmático.
Pero sin embargo sois una imagen cristiana,
una imagen violada por mi,
sois la anti piedad;
tu no tienes tu hijo, no es tu posesión más preciada.
Él te acompaña,
él nace junto a ti,
solo,
con su ombligo sangrando de separación para contigo.

Ambos miran en la misma dirección porque proceden del mismo lago.
Lago azul, profundo, lleno.
Hay tan poco dolor entre vosotros,
en vosotros mismos.
Poseéis la dirección y la fuerza que os alejará por siempre del peor de los infiernos.
Sois mi eternidad,
por eso os intento encapsular, maquillar, barnizar...porque quisiera que nunca nos fuéramos, quisiera que nunca pudiera dejar de miraros y tocaros.

Os acaricio con el pincel lleno de bálsamo, néctar...una resina que os sumerge en la distancia y en una infinidad imaginada por mi.
Pero soy yo
así de frágil,
así de judía.
No puedo desprenderme de ningún bien...os sumergiría en oro líquido y os convertiría en un ladrillo para poneros debajo del colchón y que nadie nunca pudiera veros, que nadie pudiera teneros nunca.

Pero no va a ser así...os mando al mundo, os embalsamo en saliva brillante, en caramelo líquido.
Quizás así, con ésta capa de almíbar entre vosotros y el mundo nos os duele tanto lo que estáis a punto de ver...vosotros, cósmicos hermanos, fetos míos, que no habéis conocido más que las paredes de lo que ayer fue nuestra casa...estáis a punto de explotar, estáis a punto de ser mirados por muchos ojos que ya no serán los míos.

No puedo daros más que ésta suerte de escudo echo de barniz brillante...aunque no sé si en realidad es a mi a quién me gustaría vestir con almíbar o estar embalsamada, bajo una cripta donde nada pueda tocarme jamás.

Pero por algun motivo yo tengo piernas y vosotros no,
yo tengo que seguir viviendo hasta que éstas piernas se rompan, eso me dice mi instinto,
pero vosotros no tenéis extremidades,
nacisteis inmóviles.

Os intentaré proteger de cualquier miseria que quiera atacaros.
Deseo que tengáis la mejor de las vidas, yo no puedo seguir aquí...mi carne se ha puesto a caminar hacia otro lugar, y no puedo llavaros conmigo más que en mis recuerdos.

Lo siento mucho...espero algun día poder perdonarme,
sé que vosotros no me necesitais tanto como yo a vosotros.

Porque vosotros nacisteis con el cielo, con la verdad...mirando siempre hacia lo más cierto, a lo importante de éste mundo nuestro.

Sabios amigos de viaje, os amaré con el camino bajo mis pies,
seré mejor siempre,
os lo prometo.