diumenge, 27 de gener del 2019


Piratas ebrios en una taberna
y tu pariendo en su suelo de mar.

Ojos cerrados
agachada con las manos-puño tirando de una rama feroz y negra que sale de la pared.

Bien abajo bailas tu espalda mientras tus piernas desangran.

Te sacas, te empujas a ti misma de tus entrañas,
una niña sagitaria, huracán.

HURACANA.

Huracán de mujer,
huracán de gracias.

Estás en todas mis cuevas.
Vives 
te tocas la cara,
vivo
te toco la cara.

Pronto amanecerá huracana,
yo ya he empezado a sangrar con unas ramitas que salen de entre mis piernas,
llevame contigo huracana!
              
                                                Me agacho, me abro y te grito te grito te grito te grito! 

                                                         HURACANA! HURACANA! HURACANA!

dissabte, 19 de gener del 2019



Un león llora su realidad, 
se emociona mucho,
todo el tiempo,
por las cosas más diminutas,
y por las enormes solloza y se abraza con todos.

En su pasado solía incendiar nieve,
pero ahora, en su ciudad cada día es ferragosto.

Le cuesta pero a la vez no,
como si en otra vida hubiera vivido en una bahía en Mexico.

Nunca recuerda las normas de los hiatos,
aunque sus ideales saben a canela y a señoras que hablan muy bien el catalán.

Y ahora nada, 
ahora todo
él baila muy bien
y tiembla 
misticamente 
con una música de un país en el que el padre que no tuvo vivió.


Hoy me salvó el desierto,
ésta montaña rusa.

El aire fue nuestro,
te lo prometí,

me lo juraste,
cuanta esperanza,
cuanta revolución en lo personal,
en un solo cuerpo.

Llego a casa lloviendo otra vez.

Y me doy cuenta de que...
nunca tendré demasiada dosis de poesía.

dijous, 13 de desembre del 2018





Maravilla, agua turbia.

Salgo de su casa con miedo
cansada,
si, cansada, de este miedo.

Colgada, viciada, sin mesura.

Ella,
maravilla,
agua turbia.

Más turbia que agua.

Seguro que será la última vez que la veré,
no me escribirá más,
no querrá más dormirse en mi.

Del otro lado de la puerta,
mi agua turbia,
favorita,
piensa lo mismo.

Yo maravilla,
agua turbia,
quizás más agua que turbia,
yo,
si yo,
más río negro, remolino, marea.

Me sublevo inundada,
llena de sus manos,
de su boca tormenta,
diluvio.

Somos maravilla, agua turbia,
mucha agua, muy turbia,
turbiedad movimiento,
vida, aleteo, profundidad.

Somos aquello que cubre, 
que tapa 
lo que molesta al fondo,
lo que levanta la arena y muerde lo cristalino.

Desequilibrio monstruo,
tu y yo entre cuerpo océano y días sin aparecer,
sin saber,
nada.

No te volveré a escribir.

Hasta el viernes.

dijous, 15 de novembre del 2018




Llevamos toda la vida haciendo lo mismo,

un siempre que no pesa,

aunque hoy,
te lo pido,
en la tempestad.

Atrápame en esa carretera negra,
ahi donde esté oscuro,
yo te lleno el maletero,
si me dejas,
siempre me dejas.

Y te digo, 
que no, 
no recuerdo la prima vez que te vi.


Porque? No sé, 
quizás no me tomo nada en serio desde el 2000.

Así que más nos vale,
seguir aquí,
porfavor,
como un favor,
de poligono en poligono,
pisa ese suelo,
ese también, vamos lejos,
porque nunca fuiste.

Te abrazo con la luz de los faros de tu coche en marcha,
humeamos,
te despido,
Conchi te abre el portón de hierro,
corre, corre, vuelve a casa.

Gracias por dejarme aquí
en mitad del todo,
lluvia entera,
luz de noche.

Hazme un audio luego.